Las elecciones al rectorado en este 2020 nos han proporcionado a los alumnos la oportunidad de influir con nuestro voto en la dirección que tomará la Universidad de Zaragoza en su futuro inmediato, y desde Púlsar creemos que el tema del software libre y la independencia tecnológica deberían estar entre las preocupaciones a tener en cuenta por los diversos aspirantes al rectorado.

Para informar a los estudiantes al respecto de las posiciones de cada candidato en este asunto, hemos invitado a los participantes a una entrevista a través de la plataforma de videoconferencias de la Universidad y encomendado a Luigi Puccini la tarea de dirigirla, pero hasta la fecha sólo hemos obtenido respuesta de Ana Isabel Elduque, que declinó aduciendo falta de tiempo, y de María del Carmen Marcuello, que accedió a enviar a José Luis Briz (profesor de Ingeniería Informática e investigador de la Universidad de Zaragoza) y Eduardo Blanco (programador del área de Aplicaciones del SICUZ) como representantes de la plataforma de Redpensar y la postura de su candidatura en estas cuestiones.

A lo largo de este intercambio de preguntas y respuestas esperamos que la labor de nuestro reportero permita a nuestros lectores comprender mejor la postura de la candidatura de Marcuello en cuestiones tan importantes como las que nos ocupan.

¿Cuál es la postura de su candidata con respecto a la independencia tecnológica a la hora de prestar servicios (como las clases, el correo y demás servicios telemáticos) en la Universidad de Zaragoza?

José Luis Briz: Es un asunto que no hemos debatido en Redpensar como tal. Si tengo que dar mi opinión, lo primero que diré es que la independencia tecnológica es un mito. De entrada no puede existir sin hardware libre, y aunque hay algunas arquitecturas que son libres habría que migrar a ellas, lo cual es más difícil de lo que cabría pensar.

Europa no tiene independencia tecnológica porque no tiene microprocesadores propios y actualmente está desarrollando los suyos bajo dirección española en un proyecto en el que participa nuestra Universidad, pero habría que impulsar el desarrollo de hardware libre de forma institucional. Sería deseable que la Universidad de Zaragoza sea independiente en la medida de lo posible y tenga seguridad sobre la protección de sus datos, pero el primer problema que tenemos es que la infraestructura que se necesita hoy en día para almacenar los datos con copias de seguridad y la disponibilidad adecuada a cada servicio en función del tier necesario es imposible de obtener por parte de la Universidad de Zaragoza en solitario.

La solución podría pasar por un convenio con el Gobierno de Aragón, que dispone de un centro de datos en el que se podría integrar la infraestructura de la Universidad, o al menos de determinadas partes. Esos acuerdos se han hecho en el pasado; la principal infraestructura de comunicaciones que existe en Aragón surgió de un acuerdo magnífico entre la Universidad y la DGA gracias al que se desplegó la jerarquía digital síncrona en todo el territorio, y la Universidad, que tenía el contacto a través de Rediris favoreció ese despliegue. Un acuerdo de este tipo se podría volver a hacer y sería algo deseable, pero también hay otras opciones, como trabajar dentro del Campus Iberus, los grupos de universidades o desde la propia Crue. Se van dando pasos en este sentido, por ejemplo en temas de adquisición o despliegue de software (incluyendo software libre), pero se avanza muy lentamente debido a la complejidad surgida de la heterogeneidad de los centros implicados. Pero para mí, si eso no existe de base, el resto es pura poesía; incluso el correo electrónico, a menos que se mande con PGP, está siendo filtrado en muchos sitios (incluyendo Zaragoza), pero si queremos empezar por algún sitio, habría que empezar por esos acuerdos que garanticen la infraestructura sobre la que trabajar.

Eduardo Blanco: Para mí la tendencia ha sido la contraria con el tiempo. Al principio se intenta mantener todo, pero luego se dan cuenta de que hay cosas que tal vez están mejor fuera. Pero pienso que la independencia tecnológica debe ser un objetivo en el sentido de que el ahorro de hoy no sea un mayor coste mañana, de modo que la pereza por no desarrollar determinadas herramientas o soporte y dar determinados trabajos o depender de infraestructuras de otras empresas no nos ate en unos determinados precios o cláusulas que puedan luego multiplicarse a conveniencia de esas empresas por falta de alternativas.

Creo que lo principal, antes de hablar de las cuestiones filosóficas de la independencia tecnológica, que son muy amplias y lejanas, lo primero que hay que intentar es tener el control de la información de forma que la Universidad mantenga dentro los datos, para lo cual es mejor usar herramientas libres, que aunque también sean de pago y no se sepa si van a ser más caras, ayudarán a que los ahorros de hoy no sean los gastos de mañana. Además, es importante que no se pierda el control de los procesos y las aplicaciones. Así, por ejemplo, en el tema de gestión de datos la Universidad de Zaragoza es accionista de SIGMA y hay que evitar perder ese control.

Sin embargo, el mito de tener todo dentro es imposible: no se pueden invertir recursos en desarrollar herramientas de procesamiento de textos y diseño web, sino que hay que usar lo que hay mientras se mantiene el control de los procesos y la tecnología, evitando que la dependencia sea crítica. Pero la dependencia de la Universidad es múltiple, pues también se depende en otros ámbitos del Santander, de Telefónica, etcétera, y centrarlo únicamente en el tema de las herramientas informáticas y el soporte de datos es resultado de la filosofía del software libre, pero creo que hay que extenderla a todo el conocimiento, a todos los proceso y a todas las herramientas.

Gracias. El segundo punto es la experiencia que la situación sanitaria nos ha impuesto en las diversas facultades en la forma de educación a distancia. Con respecto a la implementación de Meet y Teams, como soporte para las clases online ¿cuál es su opinión al respecto del desarrollo de herramientas de software libre propias por parte de la Universidad de Zaragoza para el desarrollo de la docencia?

José Luis Briz: En la escuela la experiencia ha sido relativamente buena, ha habido menos caos que en otras facultades, quizá porque en ingeniería informática los estudiantes han estado muy implicados, lo que nos permitió salvar las asignaturas en el momento más duro del confinamiento (quitando las prácticas que eran necesariamente presenciales y que no se pudieron hacer), pero sé que no ha sido igual en todas las titulaciones.

Sobre este tema se hicieron unas jornadas en julio en las que participamos unos ciento cincuenta profesores intercambiando nuestras experiencias, los problemas que habíamos tenido y como enfocar las cosas, quedando claro que no se quería que los primeros fueran íntegramente no presenciales, pues para un estudiante es un cambio muy grande comenzar en la universidad y es necesario que tenga un contacto con esta. En cuanto a las herramientas, y hablo como profesional, desarrollar una herramienta que tenga la fiabilidad y capacidad de las herramientas que existen es un brindis al sol.

Existen posibilidades, como explotar plataformas como la que estamos usando para esta entrevista, pero desarrollar un proyecto de cero es un proceso de varios años y es probable que, una vez esté terminado, la tecnología nos haya pasado por encima, porque no somos una empresa de desarrollo de software.

Eduardo Blanco: Bueno, un poco sí que somos; yo estoy en desarrollo y normalmente lo que haces en una universidad, un ayuntamiento o la DGA es desarrollar herramientas de uso específico o personalizar herramientas que ya existen, libres o no. ¿Se puede con Moodle que la universidad desarrolle cosas propias, o esta herramienta que estamos usando? Sí, se puede siempre partir de cosas que hay y mejorarlas. Pero desde luego, abordar el desarrollo de herramientas de software horizontal es inviable, como dice José Luis. Sin embargo, las herramientas verticales que desarrolla la Universidad son todas software libre y hay cosas que se han trabajado y se deberían potenciar.

Tal vez se podría hacer una prospectiva y de qué es lo que hay y puede mejorarse y, por ejemplo, proponerlo como posible TFG porque la Universidad lo va a usar. También desde la Oficina de Software Libre se podrían trabajar estos temas, pero una de las cosas que se tiene que plantear el próximo equipo es si nos creemos la Oficina de Software Libre, porque lo que hay ahora no es suficiente: otras universidades tienen oficinas con director y trabajadores, pero actualmente estamos dependiendo de uno o dos becarios.

José Luis Briz: Esto sí lo hemos hablado y creemos que sería necesario potenciar una oficina o servicio de software libre en la Universidad a la que pueda acudir cualquier estudiante, profesor o PAS para encontrar alternativas libres a los diversos programas y sistemas.

Eso es teóricamente lo que hace OSLUZ, pero como ya se ha dicho, depende ahora mismo de un único becario y de su voluntad de trabajo.

José Luis Briz: Sí, y tiene que tener una estructura más estable. Puede haber becarios, pero tiene que tener una estructura que no cambie, por ejemplo, cada cuatro años con las elecciones de rectorado; tiene que ser una apuesta estratégica, y otras universidades, como Granada, lo tienen. Nosotros podríamos tenerlo también y deberíamos ser una referencia en el territorio aragonés.

También queríamos preguntar sobre la migración del servicio de correo a Google. Hay muchos compañeros que tienen dudas al respecto de su privacidad y querríamos conocer su opinión al respecto de que se use un correo Google para prestar el servicio de correo de Unizar.

José Luis Briz: Mi opinión en parte ya la he comunicado antes: el correo es absolutamente inseguro lo mires por donde lo mires y uses la plataforma que uses, salvo que utilices un mailer seguro y criptografía. Ese es uno de los motivos por el que muchas de las universidades se han ido a servicios externos.

La verdad es que mantener un servicio de correo propio como se ha hecho en la Universidad de Zaragoza con un esfuerzo bestial y, la verdad, unos resultados muy buenos durante muchos años, supone una inversión tecnológica potente que guarda relación con lo que decía al principio de tener un centro de datos detrás. Necesitas una infraestructura bastante contundente para dar un servicio veinticuatro siete y trescientos sesenta y cinco días al año con garantías de seguridad. ¿podríamos tener un servicio de correo interno? No digo que no, pero ya hemos tenido esa experiencia de la cual Eduardo posiblemente os pueda hablar mejor que yo.

Eduardo Blanco: Yo creo que no ha sido una decisión acertada, pues ha sido más política que práctica. El correo siempre ha estado con problemas, siendo uno muy grande el spam, que hace que te acaben poniendo en lista negra y no te lleguen los mensajes por haber rechazado el correo que te envían, por ejemplo, después de que te saturen el servidor de spam causando su caída y tengas que apagarlo cinco minutos. Esto nos ha dado problemas con Hotmail, Gmail, Santander, etc.

Es un poco de lo que os quejáis: empresas que no han puesto control a sus salidas de spam te ponen en listas negra y pierdes correos importantes. Pero creo que el correo se podía haber seguido manteniendo y, si había que hacer una externalización, haberla hecho con una lógica mejor, pero no se hizo.

José Luis Briz: Mantener la infraestructura necesaria para el servicio, hechas las cuentas, supone un dineral. ¿Merece la pena? Al final el dinero si hay que pagarlo se paga, y se financia detrayendo recursos de otro lado o aumentando los recursos que se tienen, pero la magnitud de un sistema seguro es inasumible por mucho las capacidades de una universidad como la de Zaragoza.

Sin embargo sí que veo, como ya he dicho, la posibilidad de llegar a acuerdos para que las instituciones públicas aragonesas, por ejemplo educativas, tengan su propio centro de datos o parte de un centro de datos, lo que solucionaría las cosas.

Eduardo Blanco: En cualquier caso, el correo es importante, porque te puede espiar muchas cosas, pero es importante no descuidar otros aspectos para evitar la pérdida de control en otros ámbitos del conocimiento a la que me he referido antes.

Desde una perspectiva legal se amparó la decisión de migrar el servicio de correo en una necesidad de fuerza mayor, aún con la oposición de la Unidad de Protección de Datos de la Universidad. ¿realmente existe esta necesidad? ¿cuál es la diferencia de coste entre externalizar el servicio y mantenerlo?

José Luis Briz: Yo ahora no recuerdo los dineros, pero los supe, y la diferencia es brutal. Con lo que se ahorra con la externalización se puede mantener una facultad. La diferencia es enorme, pero otra cosa es si interesa o no y cómo minimizar ese coste, y como digo, una de las posibilidades sería poder recurrir a centros de datos públicos que serían interesantes por muchos motivos.

Es una posibilidad muy interesante, pero eso es una decisión política que requeriría que el candidato electo tomase esa vía como rector.

Eduardo Blanco: Esos es una de las cosas que tiene que hacer el nuevo equipo: darse cuenta de que si queremos tener cosas grandes no las podemos tener solas.

Para finalizar, ¿conocen la Declaración Institucional de Software Libre de la Universidad de Zaragoza? ¿Cuál es su opinión al respecto?

José Luis Briz: A pesar de que llevamos treinta años intentándolo, en la Universidad de Zaragoza aún no se han establecido flujos de trabajo administrativo ligados a través del software libre. El único formato que usamos para documentos es PDF, que no es un formato libre por mucho que nos empeñemos, así que aún hay mucha posibilidad de mejora como institución a la luz de esa declaración, y mientras se pueda utilizar software libre, se utilizará software libre, pero hay que tener en cuenta que en el contexto de la Universidad hay zonas de actividad tanto en docencia como en investigación en las que necesitas herramientas que no son libres, y eso es así. Pero se puede potenciar el uso de software libre, por ejemplo, en la línea que habíamos comentado antes con respecto a la Oficina de Software Libre.

En cuanto al desarrollo de software libre, lo que se hace es fundamentalmente desarrollo de software libre y somos productores de software libre a través del trabajo de investigación, de trabajos de fin de grado y máster y de tesis doctorales, salvo aquéllas pocas que se hacen en colaboración con empresas bajo un nondiclosure agreement. Proponer que la Universidad sea motor de creación se puede hacer y se ha hecho a través de spinoffs que en el pasado han dado empresas consolidadas importantes que se basan en el software libre, como Libelium, lo cual es para mí una satisfacción.

¿Se puede potenciar? Sí, pero veo demasiado ambicioso poner en marcha grandes proyectos de software libre si no es en colaboración con otras universidades, Grupo 9, Campus, Crue, u otros grupos con los que se está trabajando pero a los que les falta un impulso en el que deberíamos insistir.

Eduardo Blanco: Yo quería añadir que estoy de acuerdo con la declaración, y por hacernos un poco de publicidad de Redpensar y la candidatura de Carmina, creo que lo que tenemos que conseguir es una Universidad abierta, lo que implica software libre y abierto, pero también otros conceptos como el gobierno abierto, hacer más transparente y real el Open Data que tenemos y en general, aplicar la filosofía del software libre a ámbitos más allá del software.

De las candidaturas, creo que somos la más abierta a la sociedad sin que quepa ninguna duda; hemos usado las plataformas de la Universidad y el software libre para crear nuestra página web, y no tenemos los grandes despliegues comerciales de otras candidaturas, pero estamos con la filosofía de abrir la Universidad a la sociedad y que todo el mundo tenga la oportunidad de estudiar en ella y de forjarse allí, para que a su vez esta influya en mejorar la sociedad.